Aumentan casos de desnutrición en enfermos de cáncer

Según expertos, los casos de desnutrición en personas con cáncer se elevan por dietas sin base científica.

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Fotografía tomada de El Comercio Perú

Para desvirtuar los mitos en torno a las dietas que reciben algunos enfermos y que en la mayoría de los casos los llevan a la desnutrición, la nutricionista y académica Patricia Savino Lloreda, asegura que “No existen alimentos milagrosos que curen el cáncer, y muchas recomendaciones sin fundamento empeoran la situación de los pacientes”.

Con formación en la Universidad de Harvard, Savino, es reconocida como una de las nutricionistas clínicas más influyentes, es fundadora de la Asociación Colombiana de Nutrición Clínica y miembro de la Academia Nacional de Medicina.

En entrevista con EL TIEMPO, dijo que los pacientes con cáncer “no tienen por qué morirse de hambre, y menos por influencia de la mala información”.

Globalmente, la desnutrición puede estar presente hasta en 8 de cada 10 enfermos, siendo más común en cánceres de las vías digestivas, de cabeza y cuello, y sus causas varían. La primera de ellas son las alteraciones del metabolismo, que hacen que los nutrientes se desvíen hacia funciones menos eficientes; también, se producen sustancias que disminuyen el apetito; de igual forma, los tratamientos generan efectos secundarios en muchos sistemas, incluido el digestivo, que impiden la absorción eficiente de los nutrientes. Y lo que es peor es que, sin soporte científico, se recomiendan dietas equivocadas, peligrosas y costosas bajo el concepto erróneo de que “nutrir a la persona es nutrir al tumor”.

Es lógico que la desnutrición relacionada con el cáncer empeora cualquier pronóstico, lo que hace que estos pacientes se encuentren en riesgo.

Savino asegura que las dietas restrictivas que se recomiendan para el cáncer no tienen ningún soporte científico y que lo que hacen es empeorar el mal. Hay que saber que la fuente de energía para el tumor son los carbohidratos simples, y son lo único que hay que limitar.

En ese sentido, el principal nutriente para las personas con cáncer es la proteína animal, porque es metabólicamente activa y la base para la formación de todas la estructuras del organismo. Las proteínas son como los ladrillos, que le dan solidez a una construcción; por lo tanto, si la calidad de la proteína es buena, la estructura es mejor.

Hay que decir que estas proteínas son mejores que las que vienen de los vegetales, en razón a que el organismo aprovecha de estas últimas solo la tercera parte de los beneficios que otorgan las de origen animal; de ahí que es un error suspenderlas o sustituirlas.

El huevo, en cualquier preparación (no crudo), también es un aporte excelente y económico de proteínas para la dieta. De igual forma, en casos de rechazo a las carnes rojas, se pueden sustituir por pollo o preferiblemente pescado.

Las grasas también son necesarias, pero las grasas buenas. Se puede insistir en el consumo de ácidos grasos como el omega 3 porque son antiinflamatorios y, además, ayudan a evitar la pérdida de masa muscular. Estos se encuentran en pescados como el salmón, atún blanco, arenque, sardinas y no en la tilapia, como muchos creen.

La académica dice que es necesario consultar a un profesional en nutrición clínica especializado en el manejo de la enfermedad, para personalizar la dieta de acuerdo con los gustos del paciente, la tolerancia a los diferentes alimentos y manejar la sintomatología.

Además sugiere que los pacientes con esta enfermedad no deben quedarse quietos, por más débiles que estén. Una caminata suave o varias al día por periodos cortos de tiempo ayudan a restablecer la masa celular activa, que es el músculo y también, a las mismas proteínas viscerales. El reposo contribuye a la pérdida de peso, disminuye la calidad de vida y aumenta la inflamación.

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